10/18/2021

Qué hacer cuando sientes que no encajas con nadie

A veces esa necesidad de encajar nos hace forzar situaciones que ni a nosotros mismos nos gustan

Por qué a veces sentimos que no encajamos.
Por qué a veces sentimos que no encajamos. – Adobe Stock

Cuando somos pequeños tenemos muchos amigos: los de clase, aquellos con los que compartimos alguna actividad deportiva, otros tantos en clases particulares, nuestros vecinos, los hijos de los amigos de nuestros padres… Sin embargo, vamos siendo más selectivos con el paso de los años. Llevamos tiempo escuchando aquello de que «los buenos amigos se cuentan con la palma de una mano», y aunque hace años esto no tenía ningún sentido para nosotros, conforme hemos ido adentrándonos en la edad adulta, nuestra idea de la amistad ha ido cambiando y, efectivamente, esos amigos indispensables son muy pocos.

Seguro que todos hemos visto a un niño muy enfadado con su mejor amigo y que al rato hacen las paces y juegan como

 si nada. Con la edad no parece ocurrir lo mismo… Laura Fuster, psicóloga general sanitaria de Psicólogos Valencia, cuenta que esto no pasa en la edad adulta porque se desarrolla el sentido de la lealtad, la fidelidad, la decepción… y las relaciones se hacen más complejas: «Coincide también con que definimos nuestra personalidad, por lo que es lógico que lo que nos gustaba con 10 años no sea lo mismo que con 20, así que puede suceder que no nos juntemos con las mismas personas o, por lo menos, no del mismo modo».

Todo esto puede hacer que, en un momento dado una persona sienta que no encaja. En las sesiones de psicología, según cuenta la experta, trabajan este pensamiento «como irracional» ya que, en líneas generales, es imposible que la persona no encaje con nadie. «Es igual de imposible encajar con todo el mundo. El ser humano es un ser social, necesita de los demás para sobrevivir y lo que nos distingue de otros animales es que sabemos crear redes sociales complejas», indica. Pero esto nos lleva a ciertos pensamientos irracionales como ‘necesito encajar’, ‘necesito caer bien a todo el mundo’, ‘sería horrible si me rechazaran’, etc. Además, a veces esa necesidad de encajar nos hace forzar situaciones que ni a nosotros mismos nos gustan.

«Es igual de imposible encajar con todo el mundo»
Laura Fuster , Psicóloga

En constante cambio

En nuestra vida nos encontramos constantemente en proceso de cambio. Hay etapas en las que los cambios son más profundos y evidentes y nos cuestionamos aspectos importantes. Es inevitable querer mantener la identidad anterior y no dejar de ser nosotros mismos o ‘perder nuestra personalidad’, pero a la vez sabemos que «hay algo que no encaja o que nos hace sentir mal». «El proceso personal se une muchas veces con el proceso personal de otros o incluso de un grupo, así que es muy habitual sentir que no encajamos, que somos diferentes, que las personas van ‘a su bola’, que los demás han cambiado o nos han dejado de lado», reconoce Laura Fuster.

Como comentaba anteriormente la experta en psicología, lo primero que tenemos que hacer es «analizar los pensamientos y ver si son irracionales», que probablemente lo sean. Si con alguna persona es racional, es decir, está claro que ha cambiado la relación, «podemos hablar con esa persona y preguntar qué pasa.» Tengamos en cuenta que muchas veces tendemos a leer la mente de las otras personas, anticipar situaciones e imaginar escenas que nunca pasarán. «En este punto sería importante ser asertivo para decir lo que se piensa y siente sin dejarse nada y respetando al otro, y saber poner límites a las cosas que no nos gusten», aconseja.

Consejos para trabajar este sentimiento

Cuando se trabaja con terapia cognitiva se analizan los pensamientos irracionales, que no se basan en la realidad, para plantear pensamientos alternativos que se adaptan más a la realidad. Indica Laura Fuster (@laurafusterpsicologa)que podemos analizar este pensamiento en diferentes aspectos:

– Intensidad: es un pensamiento que aporta emociones intensas de tristeza o frustración. «Cuando un pensamiento nos genera emociones muy intensas nos genera malestar y no nos da control de la situación», alerta.

– Utilidad: al parecer, este pensamiento no nos sirve de nada, al contrario, nos bloquea a la hora de buscar una solución. Si nuestro objetivo es estar a gusto con las relaciones, seguramente el pensamiento no me acerca a ese objetivo sino que me aleja de él.

– Lenguaje: cómo nos hablamos a nosotros mismos es muy importante, en este caso utilizamos palabras muy extremas como ‘nadie’, algo irracional porque es imposible encajar con cero personas.

– Objetividad: «En las sesiones nos basamos siempre en la objetividad más que en una positividad sin sentido. En este caso, está claro que no vamos a encajar con todo el mundo en todas las etapas de nuestra vida, pero tampoco es objetivo pensar que no encajamos con ninguna persona y que esa situación se va a extender a lo largo del tiempo», asegura la psicóloga.

Estos criterios nos ayudan a ver que el pensamiento de «no encajo con nadie» no es objetivo, por lo que tenemos que plantear un pensamiento alternativo: «Hay que adoptar el pensamiento de ‘con algunas personas encajo más que con otras’, ‘algunas relaciones cambian pero eso no quiere decir que no encaje’…»

Eso sí, mucho cuidado con aislarse cuando se tienen este tipo de sensaciones. «Es muy habitual que si alguna situación nos genera malestar, la evitemos. En este caso, si me he decepcionado con alguien o no me encuentro cómodo, es probable que deje de llamar a la gente o quedar con algunas personas. Esto hace que la sensación de soledad y rechazo aumente», cuenta Laura Fuster. Lo que tenemos que hacer es seguir con nuestra vida social y, de este modo, saber si lo que pienso es cierto o no.

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