10/19/2021

¿Puede el miedo a la vacuna complicar la vuelta a la normalidad en España?

El Gobierno del país ha anunciado ya su plan de vacunación para la primera mitad de 2021, pero una gran parte de la población todavía no tiene intención de vacunarse.

 

El Gobierno de España ha aprobado este martes, en reunión ordinaria de su Consejo de Ministros, el plan oficial de vacunación contra el coronavirus. El presidente Pedro Sánchez ya lo había adelantado la semana pasada, con un anuncio articulado en torno a un mensaje optimista: «Una parte muy sustancial de la población estará vacunada con todas las garantías a lo largo del primer semestre del año 2021».

Desde el Ejecutivo español también celebran ser el primer país de la Unión Europea, junto a Alemania, en tener ya listo un plan completo de vacunación, en vistas a contar en los próximos meses con fármacos en el mercado.

En efecto, el operativo proyectado por el Ministerio de Sanidad está ya lo suficientemente avanzado como para que puedan comunicarse algunos detalles: se habilitarán 13.000 puntos de vacunación en el marco de una única estrategia estatal en tres fases, que dará comienzo en enero y se extenderá hasta junio. Los primeros en recibir el antígeno serán los mayores que viven en residencias geriátricas y sus cuidadores, así como los mayores de 70 años y quienes padecen patologías de riesgo.

España cuenta con la asignación pactada de un 10 % de los 1.225 millones de dosis que la Unión Europea ha adquirido a un conjunto de cinco compañías biofarmacéuticas, siempre y cuando estas demuestren su seguridad y efectividad una vez concluidos los ensayos: AstraZeneca, Sanofi-GSK, Janssen, CureVac y BioNTech-Pfizer. Sánchez declaró que este aparente panorama de abundancia y variedad de fármacos permite ya «vislumbrar el fin de la pandemia«.

Así las cosas, España parece ya un país encarrilado hacia la solución de la mayor crisis sanitaria de su historia reciente, pero en su camino hacia «el fin de la pandemia» asoma un escollo que podría complicar este supuesto tramo final de la ansiada vuelta a la normalidad: casi la mitad de los españoles se muestran reticentes a vacunarse, y tan solo un 13 % estaría realmente dispuesto a hacerlo tan pronto como fuera posible.

Son datos que se desprenden, respectivamente, del último barómetro del CIS y de una encuesta de la compañía demoscópica Ipsos, que confluyen en una conclusión común: en España hay miedo a la vacuna.

Anatomía demográfica del rechazo a la vacuna

Tal como refleja la encuesta del CIS, el 47 % de los españoles respondió con un rotundo ‘no’ a la pregunta «¿Estaría Ud. dispuesto/a a vacunarse inmediatamente cuando se tenga la vacuna?», frente a un 36,8 % que respondió afirmativamente.

La desconfianza frente a este fármaco, también según esta encuesta, es mayor entre las mujeres que en los hombres: el 53 % de ellas no confía en la vacuna, frente al 40 % de los varones. La edad también parece ser un parámetro diferencial en el rechazo a la vacuna: este es mucho mayor entre los jóvenes de entre 24 y 35 años, donde más del 60 % se niega a recibirla.

Por su parte, la encuesta publicada por Ipsos arroja datos aún más extremos, al reflejar que solo el 13 % de los españoles se vacunarían «inmediatamente» una vez que estuviera disponible la vacuna. Otros muchos españoles, sin embargo, lo harían más adelante, con el paso de los meses, pero en total, los dispuestos a vacunarse, según este estudio, no superan el 64 % de la población.

«Esto coloca a España como el segundo país con menos intención de vacunarse en Europa, solo por detrás de Francia (54 %) y seguidos muy de cerca por Italia (65 %)», señalan desde Ipsos. A nivel mundial, esta cifra alcanza el 78 %.

Este trabajo demoscópico ahonda además en los motivos específicos de la desconfianza española frente a la vacuna, situando «la rapidez de los ensayos clínicos» como el más relevante de ellos. Casi la mitad (48 %) de los que se niegan a recibir el fármaco lo hacen por este motivo.

El segundo motivo más común para no vacunarse son los posibles efectos secundarios que pudieran darse. Un 36 % de los españoles que no se quieren vacunar aducen esta razón como causa.

«Esa reticencia inicial podría ir disminuyendo»

Rosario Cáceres, vocal de la Asociación Española de Vacunología (AEV), se muestra optimista con el avance de la inmunización en España, a pesar de las cifras. Cree que la situación cambiará una vez que «la vacuna aparezca ya en el mercado, autorizada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, con su nombre, su ficha técnica, etcétera, y empiece a existir de forma real, porque ahora solo estamos hablando de resultados preliminares y ensayos».

«Cuando la vacuna ya esté realmente en los hospitales –continúa Cáceres–, en los centros de salud, en los puntos de vacunación, y cuando los profesionales sanitarios empecemos a vacunarnos para dar ejemplo, esa reticencia inicial podría ir disminuyendo». La vocal de la AEV, que es también farmacéutica de profesión, admite no obstante que «si no disminuyese, sí que sería un problema».

RT

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