11/28/2021

Ocho días para fabricarlo y una rifa: así se despidió el último Falcon producido en Argentina

Fue armado en medio de una verdadera gira de adiós por la planta de General Pacheco. La historia de quién se lo quedó.

La fabricación de la unidad 494.209 del Ford Falcon no fue precisamente el mejor ejemplo de eficacia laboral. Ese auto, el último que salió de la planta de General Pacheco, demoró ocho días en ser producido. El retraso estaba justificado: todas las áreas involucradas en su montaje despidieron con los honores que merecía el miembro final del modelo más exitoso en la industria automotriz argentina.

Entonces mientras avanzaba lento iba recogiendo aplausos, fotos, mensajes, brindis, lágrimas… Operarios de planta, administrativos de oficina, ejecutivos de traje; nadie quiso estar ausente en el ritual que excedió a Ford, porque el Falcon fue y es una parte de la historia del país.

La empresa Autolatina, la sociedad formada por Ford y Volkswagen en la Argentina y Brasil entre 1987 y 1995 y que tenía a cargo las plantas de Pacheco y de Sao Bernardo do Campo (San Pablo), decidió que ese último Falcon no saliera a la venta, sino que iba a quedar en manos de uno de los empleados de la compañía en el país. Por eso fue a sorteo. Y el ganador fue un novato: Emilio Félix Poligiotto.

Cordobés, entonces tenía 30 años y llevaba 12 meses como empleado de Transax, la fábrica de transmisiones afincada en la capital provincial (había sido fundada para la producción de ejes traseros por Industrias Kaiser Argentina, en 1967) y que luego pasó a ser el actual Centro Industrial Córdoba de Volkswagen Argentina, un complejo dedicado a la fabricación de cajas manuales y automáticas.

El Falcon con el que terminó la producción, al salir de la línea de montaje en Pacheco.El Falcon con el que terminó la producción, al salir de la línea de montaje en Pacheco.

Pogliotto fue el afortunado entre más de seis mil trabajadores de la compañía. Padre de tres hijas, sus compañeros contaron en aquellos días que ni se inmutó cuando supo que había sido beneficiado con semejante premio.

Incluso, el mismo afortunado manifestó que, cuando las autoridades de la planta lo convocaron un día lunes para informarle la buena nueva, no la pasó bien: “La verdad es que me asusté un poco, pensé que me había mandado algo y como soy nuevo…”, narró.

La vida, de algún modo, le había cambiado. Iba a trabajar en bicicleta y de golpe pasó de las dos ruedas a pedal a las cuatro ruedas a motor. “En mi casa no me querían creer cuando les conté”, expuso en aquellos días.

Más allá de la adquisición, tampoco le dio mucho uso al auto al principio porque el salario que percibía por entonces no le permitía disponer de un presupuesto para cargarle nafta con habitualidad. Por eso, siguió yendo a la planta de Transax en bicicleta o en colectivo.

El Falcon de 1991 con uno de la primera generación, de principios de los años 60.El Falcon de 1991 con uno de la primera generación, de principios de los años 60.

Claro: en el momento de ganar el auto, Pogliotto tenía un salario mensual de 6.000.000 de australes, el equivalente a 600 dólares de aquellos días. El Falcon, en ese entonces, tenía un valor de mercado aproximado de 18.000 dólares (178.200.000 australes). Ergo: un operario de su nivel necesitaba 30 sueldos para llegar a comprarse ese auto.

Una cuenta totalmente alejada del principio que, 80 años antes, había pensado Henry Ford en el momento de poner en la calle el Modelo T, al que los empleados de su empresa podían acceder el equivalente a sólo dos salarios…

Ese último Falcon tuvo la configuración base, llamada GL Std 3.0: llantas de chapa, motor de seis cilindros en línea Max Econo, de 3.077 centímetros cúbicos (0 188 pulgadas cúbicas, como se lo reconocía) de cilindrada y 106 caballos de potencia y caja de tercera al volante.

Un recorte de La Voz del Interior con la novedad del Falcon ganado por un cordobés.Un recorte de La Voz del Interior con la novedad del Falcon ganado por un cordobés.

El auto fue radicado en Córdoba con la patente X594972. Cuando en 1996 se modificó la configuración de las chapas en el país, pasó a tener la ULL 290. El número de chasis era el KA02MU-17582, y el de motor, MUBL 19840.

La despedida del Falcon en la Argentina

Autolatina tomó la decisión de discontinuar el Falcon en un contexto de pocas ventas, tanto que en ese año final, 1991, se patentaron sólo 2.462 unidades. Eran tiempos de apertura de las importaciones, lo que conspiró contra modelos de fabricación local que, hasta ese momento, habían dominado el mercado.

A nivel mundial, en cambio, el último modelo con la denominación Falcon dejó de fabricarse en Australia, en 2013, pero con un auto muy distinto al que se conoció aquí.

El Falcon número 494.209 en la Argentina empezó a tener forma el 2 de septiembre de 1991, con el armado del motor. Luego siguió con el montaje de la carrocería, la que en su paso recogió una corona de cartulina y carteles que los operarios le iban pegando.

Un Falcon en la inauguración de la planta Ford de General Pacheco.Un Falcon en la inauguración de la planta Ford de General Pacheco.

Por ejemplo, los sectores de Pintura y Tapicería le escribieron “por tu nobleza y fortaleza, por haber sido el Ford T de los últimos 30 años, gracias”. Y también se despedía de su gran rival en las rutas y pistas del Turismo Carretera, con la leyenda “Chau Chivo; yo también me voy”.

El 10 de septiembre, poco antes de las 9 de la mañana, lo montaron sobre el chasis. A las 10:52 salió de la planta, con un moño blanco en el techo y en el parabrisas portando la leyenda El Inmortal. Luego hizo un tour de unas dos horas por cada uno de los rincones del predio de General Pacheco, en el que se llevó los aplausos de cada uno que lo cruzó.

El 22 de septiembre dio algunas vueltas en la pista interna de la planta, y se fue. Habían pasado 30 años y un día de que se fabricara el primer Falcon en la Argentina, el 21 de septiembre de 1961, en las instalaciones que Ford tenía en La Boca. La leyenda había iniciado su camino hacia la inmortalidad.

Fuente: Clarin

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