11/28/2021

Nueva Zelanda mantendrá sus fronteras cerradas a extranjeros hasta abril de 2022

Wellington.-Las autoridades de Nueva Zelanda anunciaron este miércoles que no abrirán sus fronteras a viajeros extranjeros hasta abril de 2022, aunque los nacionales y residentes vacunados podrán entrar en el país a partir de enero y febrero, dependiendo del lugar desde donde lleguen.

En un comunicado, el Gobierno neozelandés indicó que el 16 de enero levantarán las restricciones a los neozelandeses y aquellos con permiso de residencia que vuelen desde Australia, mientras que los que arriben desde otras partes del mundo deberán esperar hasta el 13 de febrero.

El resto de los viajeros extranjeros vacunados podrán viajar al país oceánico casi sin restricciones a partir del 10 de abril próximo.

La entrada en Nueva Zelanda, que cerró sus fronteras en marzo de 2020 debido a la pandemia, se realiza a través de un estricto proceso en el que se sortean plazas, lo que limita la entrada a grupos reducidos que tienen que hacer una cuarentena de siete días.

El nuevo sistema permitirá el ingreso de aquellos viajeros vacunados, quienes tendrán que presentar un test negativo antes de viajar, someterse a otra prueba al llegar y estar siete días aislados en el lugar que elijan. Antes de finalizar el aislamiento, deberán someterse a otra prueba de Covid-19.

«Cerrar nuestra frontera fue uno de los primeros pasos que tomamos para mantener nuestro país a salvo del coronavirus y abrir será lo último que hagamos», señaló el ministro encargado a la Respuesta al Covid-19, Chris Hipkins.

«Realizamos este anuncio hoy para que las familias, negocios, visitantes, aerolíneas y compañías del aeropuerto puedan prepararse. Es alentador como país que podamos avanzar hacia una mayor normalidad», añadió.

El pasado lunes, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, anunció que el país adoptará a partir de diciembre a un nuevo sistema flexible de restricciones en el país, que incluye cierre perimetral de negocios en caso de un gran aumento de los contagios, pero sin declarar confinamientos.

Nueva Zelanda fue uno de los países que actuó antes y de forma más contundente contra el coronavirus y, de esa manera, ha conseguido mantener un bajo número de contagios (alrededor de 10.390) y fallecimientos (40).

Sin embargo, en octubre abandonó la estrategia de cero casos ante el aumento de la vacunación, con cerca del 70 por ciento de la población inoculada, mientras que se espera que alcance el 90 por ciento en las próximas semanas.

Según anunció el último lunes la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, el país oceánico pasará a un nuevo sistema para gestionar la pandemia, abandonando así la estrategia de confinamientos.

A partir del 3 de diciembre, los más de 5 millones de habitantes de Nueva Zelanda deberán seguir un sistema de códigos de colores, parecidos al de un semáforo, que determinará el nivel de riesgo de Covid-19, una vez que las regiones sanitarias del país administren la pauta completa de la vacuna al 90 por ciento de su población objetivo.

En una rueda de prensa llevada a cabo en Wellington, capital neozelandesa, Ardern detalló algunos puntos de este flamante sistema que elimina en gran medida la posibilidad de nuevas cuarentenas.

Según se aclaró, todas las regiones de Nueva Zelanda pasarían al nivel ámbar, a excepción de Auckland, que estará regida por el código rojo, de máxima alerta. La ciudad cumple casi cien días de confinamiento y se prevé que alcanzará próximamente la meta del 90 por ciento de vacunación.

Bajo ese código, que supone que el virus amenaza con desbordar el sistema sanitario, los negocios de hostelería que requieran a sus clientes mostrar un certificado de vacunación pueden abrir con restricciones al aforo, mientras que aquellos que no los pidan, deberán operar sin tener contacto con la gente.

Las autoridades sanitarias también permitirán en este nivel de máxima alerta que se impartan clases presenciales, aunque con medidas de distanciamiento social y uso de mascarillas.

Lo que impedirán es que las personas no vacunadas acudan a restaurantes, gimnasios y a reuniones sociales de más de diez participantes.

Con el sistema ámbar, en cambio, los negocios pueden operar libremente con certificados de vacunación, mientras que con el verde hay libertad de reunión y movimientos para inmunizados y no inmunizados.

Fuente: Clarín.

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