09/17/2021

Muere el actor británico Ben Cross, de la oscarizada ‘Carros de fuego’

Siguió después trabajando en teatro, cine y televisión hasta el final de su vida, interpretando a Sarek en el «Star Trek» de JJ Abrams.

El británico Ben Cross alcanzó inesperadamente la fama gracias al éxito internacional de la oscarizada Carros de fuego en 1981. Pero en su larga carrera, que se desarrolló a un ritmo constante, llegando a más de 100 títulos entre cine y televisión a lo largo cuatro décadas, nunca volvió a brillar como en la piel de Harold Abrahams, aquel velocista judío que corrió por Gran Bretaña en los JJOO de París en 1924. Los más jóvenes descubrirán que también se ocultaba bajo el maquillaje de Sarek, el padre de Spock en el Star Trek, de J.J. Abrams, estrenado en 2009.

Cross, que murió este martes a los 72 años tras una breve enfermedad, siempre quiso ser actor. Nacido en una familia católica de clase obrera, a los 12 años ya había interpretado a Jesús, nada menos, en una función escolar. Luego tuvo que rebajar sus expectativas. No entró en la Royal Academy of Dramatic Arts (RADA) hasta 10 años más tarde. Aunque desarrolló una intensa actividad teatral, su debut en el cine pasó poco más que desapercibido. Normal, sólo era un soldado en un clásico del cine bélico Un puente lejano (1977), para el que Richard Attenborough convocó a un reparto coral de astros británicos y norteamericanos, como Dirk Bogarde, Gene Hackman, Michael Caine, Edward Fox o James Caan. Cross quedó sin embargo satisfecho, y definió su participación en aquella misión más allá de las líneas enemigas como la de «un extra glorificado».

Su carrera teatral, sin embargo, seguía en pleno apogeo: en 1977 entró en la Royal Shakespeare Company y poco después triunfó con el musical Chicago, cuyo éxito le abrió las puertas a correr por las playas de Carros de fuego (1981) al son de la mítica partitura electrónica de Vangelis, compartiendo protagonismo con Ian Charleson, que daba vida al corredor evangélico Eric Liddell
Presentada con polémica en el Festival de Cannes, donde indignó a la crítica francesa por el trato que se daba en el film a sus compatriotas, la película de Hugh Hudson acabó recibiendo hasta cuatro premios Oscar, incluyendo el de Mejor Película y, claro, el de Mejor Banda Sonora, que el músico griego no vino a recoger. Demasiado poco conocido, Cross ni siquiera fue nominado, aunque siempre se le recordaría, sobre todo, por Carros de fuego. En 1984, durante los JJOO de L. A., apareció en un anuncio de American Express junto a Jackson Scholz, ex corredor norteamericano que había participado en las Olimpiadas de 1924.

Encasillado o no demasiado preocupado por la fama, alternó producciones televisivas de calidad (La ciudadela, Vampiros, The Pottato Factory) con películas no demasiado reconocidas, salvo algunas como El primer caballero (Jerry Zucker, 1995), El exorcista: el comienzo (Renny Harlin, 2004), o la mencionada Star Trek.

Le gustaba España, y hablaba castellano. Incluso participó en El último viaje de Robert Rylands (1996), de Gracia Quejereta, polémica adaptación de la novela de Javier Marías, que terminó en los tribunales, con el escritor denunciando al productor Elías Quejereta por incumplimiento de contrato.

Cross nunca dejó de trabajar, alternando su discreta carrera en el cine y la televisión con su vida sobre las tablas y alguna puntual incursión como cantante.

En el momento de su fallecimiento tenía todavía varios proyectos en marcha. Le veremos próximamente en la producción de Netflix Last Letter from Your Lover, junto a Shailene Woodley y Felicity Jones, o en el thriller sobrenatural The Devil’s Light, en donde da vida a un viejo cardenal. Se casó tres veces, y con su segunda mujer, Penelope Butler, tuvo dos hijos que anunciaron la triste noticia a través de Facebook.

Fuente: elmundo.es

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