Me gusta mucho»: la llamada de un soldado ruso a su madre en la que describe las torturas a civiles ucranianos

El Ministerio de Defensa de Ucrania ha hecho pública una llamada interceptada en la que un militar ruso confiesa que disfruta participando en las torturas y asesinatos de ucranianos

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Konstantin Solovyov es uno de los muchos soldados rusos que actualmente participan en la invasión de Ucrania, que comenzó el 24 de febrero. Cuando los rusos se retiraron de algunos territorios ucranianos, salieron a la luz desgarradoras historias de violaciones, ejecuciones y torturas cometidas por el ejército ruso. Las intercepciones de los servicios de inteligencia ucranianos brindan aún más evidencias sobre la crueldad que se considera cada vez más como una parte integral de la estrategia de guerra de Rusia, no como una excepción.

Una llamada interceptada y publicada por la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania el cinco de mayo involucró a Konstantin, soldado del 11º Cuerpo del Ejército de Rusia, y a su madre, Tatiana Solovyova.

Esta conversación es un testimonio de crímenes de guerra de Rusia.

En el diálogo, después de un breve intercambio de bromas sobre quitarles comida a los aldeanos locales cerca de Járkov, Solovyov rápidamente comienza a describir los atroces métodos de tortura utilizados por los miembros del servicio de seguridad de Rusia (FSB) que ha presenciado y en los que ha participado también.

Métodos de tortura

Entre los métodos descritos, el soldado cita las «21 rosas», que consiste en quitar la piel de los dedos de las manos, los pies y el pene de un hombre como los pétalos de una flor, y el método del «barril», cuando se inserta un cable de alambre de púas en el ano de un prisionero a través de un tubo antes de ser arrancado lenta y minuciosamente.

«Se corta piel de todos los dedos. Y luego lo haces ahí [en el pene]. Esto es lo que se llama 21 rosas en el cuerpo de un hombre. ¿Sabes qué otras torturas he visto?», cuenta Konstantin. «Capturamos a los prisioneros y los llevamos allí…Y mientras esperábamos a esos torturadores, los sujetamos, y los golpeamos, les rompemos las piernas para que no escapen», dice el soldado también.

En otro momento de la conversación, el joven cuenta cómo torturaron hasta la muerte a un civil ucraniano por hacer fotos de sus posiciones. «Le golpearon con bastones de goma. ¿Te imaginas cuantos golpes necesitas para matar, cuántos tienes que dar con un bastón de goma? Los usan en las prisiones si hay un motín, cada golpe causa un trauma interno. Así es como la FBS tortura».

«Hay otro método de tortura… olvidé cómo se llama… el barril, creo. Metes un tubo por el culo. Y pones un poco de alambre de púas dentro del tubo. Dijeron que esta cosa con el cable es de Chechenia», explica el militar ruso sobre la tortura del barril.

Sin arrepentimiento

Entonces la madre le pregunta si le gusta lo que hace, a lo que Konstantin responde: «Me encanta». Y la mujer contesta: «Siempre te lo dije, si estuviera allí también me gustaría. Somos iguales, tú y yo».

Solovyov también dijo que no sentía «ni una pizca de arrepentimiento» por sus crímenes, alegando que las fuerzas ucranianas harían lo mismo en su posición. Más tarde agregó: «Ya ni siquiera siento remordimiento. Después de más de 20 [asesinatos], dejé de sentir algo».

El Ministerio de Defensa de Ucrania publicó un enlace a los perfiles de redes sociales de madre e hijo junto con el audio sin editar de su inquietante llamada; desde entonces, los perfiles se han eliminado. Según informaron medios locales, Solovyov tiene apenas 20 años, mientras que su madre tiene 50 años.

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