11/30/2021

El año que el coronavirus hizo saltar por los aires todas las estadísticas de Barcelona

El anuario de 2020 destaca la mortalidad debido al virus: 4.300 fallecidos que suponen un 31% más que el año anterior

La pandemia que hizo saltar por los aires todas las series estadísticas ya tiene los datos compilados en el Anuario Estadístico 2021 (con los datos de 2020) que edita la Oficina Municipal de Datos (OMD) de Barcelona. Un documento que el Ayuntamiento edita desde 1902 y que “pasará a la historia y será de referencia para generaciones futuras”, en palabras de Maria Jesús Calvo, responsable del Departamento de Estadística y Difusión de Datos de la OMD. Calvo relata cómo el documento “captura en cifras” el año que el virus sacudió la ciudad como no ocurría desde el siglo pasado, con la gripe española o la Guerra Civil.

“A medida que nos familiarizamos con palabras como PCR, confinamiento, estado de alarma, toque de queda o cierre perimetral… los datos reflejaban como estallaban las defunciones, se disparaba el paro, se desplomaba el consumo, se paralizaban las instalaciones aeroportuarias o bajaba la contaminación”, describe. El transporte perdía pasajeros, el consumo se desplomaba, el tráfico también, la cultura se paralizaba, la contaminación se situaba en datos razonables, la delincuencia caía… El impacto queda reflejado en más de 450 páginas y 425 tablas en 20 capítulos: territorio, medio ambiente, demografía, sanidad, economía, cultura, turismo, movilidad, etc.

De la avalancha de datos que contiene el anuario, destaca la mortalidad debido al virus, 4.300 fallecidos (de un total de 19.000) que suponen un 31% más que el año anterior. Como ya revelaron los datos del padrón a 1 de enero de 2020, la natalidad cayó ligeramente (habrá que ver datos de 2021 para ver si sigue la tendencia o ha habido un efecto rebote) y el saldo migratorio fue negativo.

En materia de salud, a lo largo de 2020 se confirmaron 78.412 casos de covid, casi un 54% mujeres. Del tsunami que vivió el sistema sanitario dan cuenta datos como que las consultas o visitas a la red de atención primaria (sumadas presenciales, a domicilio, en línea o por teléfono) superaron los diez millones. Los mapas del anuario permiten apreciar claramente como la brecha de renta se trasladó notablemente a la incidencia de casos: a menos renta, más incidencia.

El parón económico hizo disparar la cifra de parados hasta 93.842, un 36% más que en diciembre de 2019. La distribución del paro siguió el patrón ya conocido de desigualdad territorial, muy relacionado con la renta. Los contratos firmados durante 2020 cayeron un 54%. El PIB también se desplomó, rompiendo la tendencia al alza de la actividad económica de ls últimos años. Se contrajo un 11,6% y en términos monetarios se situó en 77.844 millones de euros. El gasto de las familias retrocedió tras dos años estancado en los 35.000 euros y bajó a 30.700 un 14% menos. El turismo resultó también muy afectado, con un 77% menos de turistas. Los trayectos en transporte público cayeron un 47%. En paralelo, la red de carriles bici se expandió.

La debacle económica y laboral de la pandemia también se trasladó a los servicios sociales, que vieron aumentar considerablemente las cifras de atendidos (88.500 personas), con máximos históricos. Las ayudas extraordinarias se duplicaron y los distritos donde más servicios se prestaron fueron de nuevo los que albergan los barrios con menor renta. En educación, los alumnos confinados durante la tercera ola, en el primer trimestre del curso 2020-2021 llegaron a ser 18.000.

En materia de cultura, vistos en perspectiva y agregados, los datos asustan: las bibliotecas tuvieron un 63% menos de visitas, la mitad de préstamos físicos (los virtuales casi se cuadruplicaron), los visitantes a museos cayeron un 76% y los espectadores de cine cayeron un 74%. Las artes escénicas redujeron a la mitad su actividad y los tres grandes auditorios (Liceu, Auditori y Palau de la Música) tuvieron un 82% menos de espectadores.

La caída de la actividad pública hizo caer también las cifras de intervenciones de los cuerpos de seguridad, aunque los distintos cuerpos colaboraron en los dispositivos para afrontar la pandemia. Los bomberos hicieron un 11% menos de actuaciones, pero más que duplicaron la colaboración con las instituciones. Los hechos delictivos consignados por los Mossos d’Esquadra cayeron un 42% (los hurtos cayeron a la mitad o los robos con violencia un 37%). La actividad judicial también resultó afectada: los desahucios cayeron casi a la mitad, en parte por la moratoria dictada por el Gobierno.

Fuente: El Pais

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