Conserva tus patatas mejor y durante más tiempo: Este es el lugar perfecto

Es posible que al leer el título de este artículo, lo primero que hayas pensado es en el mal olor que desprende una patata cuando se pone mala. Es un olor difícil de olvidar, ¿cierto? Pues bien, para que no vuelva a ocurrir, aqui te explicaremos dónde debes guardarlas y en qué condiciones para que no se te vuelvan a pudrir y las conserves durante más tiempo.

Nada de nevera

Lo primero que debes saber es que NO debes guardarlas en la nevera. Olvídate, puesto que si lo haces, las patatas entrarán en un proceso llamado «endulzamiento en frío de la patata«. Esto significa que el almidón del tubérculo se convierte en glucosa y fructosa por la acción de una enzima. Por lo tanto, cuando vayas a cocinar, las patatas estarán más blanditas y, posiblemente, perderán la textura habitual. Por otra parte, si tu intención es hacer patatas fritas, cuidado porque tendrá más acrilamida. Esta toxina se define como «una sustancia química que se crea de forma natural en productos alimenticios que contienen almidón durante procesos de cocinado cotidianos a altas temperaturas», según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, y puede tener efectos carcinógenos en las personas.

Para evitar la formación de acrilamida, debes guardar las patatas fuera de la nevera y disminuir el tiempo de cocción para que no se queme.

Poca luz solar

Las patatas debes guardarlas en algún sitio que tenga una temperatura de entre 6ºC y 8ºC. De esta forma, conseguirás mantener sus propiedades y que no disminuya la cantidad de vitamina C.

Otro consejo que te servirá es elde guardarlo en una zona en la que no reciba luz solar. Así te asegurarás de que mantengan su color (no se pondrán verdes) y que no se crearán glucoalcaloides. Estas toxinas naturales tienen como función «proteger a estas plantas frente al ataque de insectos, hongos, etc., contribuyendo a la resistencia de las plantas contra plagas y patógenos, protegerlas frente al ataque de insectos, hongos, etc», tal y como explica la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Por lo tanto, al proteger a la patata, se convierte en tóxico para los humanos.

Nuestro cuerpo notará los efectos secundarios de esta toxina si se consume un miligramo por kilo de peso corporal. Por lo tanto, si pesas 50 kg, al consumir 50 mg de esta toxina sufrirás náuseas, vómitos y diarrea. Esta proporción perjudica, sobre todo, a los niños y los bebés, puesto que es más fácil llegar al punto de intoxicarse por el hecho de pesar menos que los adultos. Por lo tanto, si queremos saber si tienen glucoalcaloides, tendremos que fijarnos si la patata tiene zonas verdes en la piel.

En conclusión, debes mantener las patatas en un lugar fresco y oscuro, pero sin que sea en la nevera.

Fuente: Mundo Deportivo

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